jueves, 29 de enero de 2026

Regreso a la rutina: cuidados clave para perros y gatos al inicio del año

 

 

Con el inicio del año y el regreso a la rutina cotidiana, los animales de compañía —principalmente perros y gatos— pueden resentir los cambios acumulados durante las semanas previas. Variaciones en la alimentación, menor actividad física y modificaciones en su entorno son situaciones comunes que, si no se atienden, pueden repercutir en su salud.

En entrevista para UNAM Global, Fausto Reyes Delgado, director médico del Hospital Veterinario UNAM-Banfield, explicó que los cuidados posteriores a las vacaciones dependen de distintos escenarios, tanto para perros como para gatos, especialmente si ya vivían en casa o si llegaron recientemente al hogar.

Los perros

En el caso de los perros, el especialista distingue dos situaciones principales.

1. Perros que ya vivían en casa

Se recomienda llevarlos a consulta con el médico veterinario durante el primer o segundo mes del año para realizar una revisión general. Durante las vacaciones, explicó Reyes Delgado, es frecuente que los animales consuman alimentos no recomendados, reduzcan su actividad física y presenten cambios en su peso corporal.

En invierno, los cambios bruscos de temperatura pueden favorecer la aparición de enfermedades, principalmente respiratorias, sobre todo en animales con un estado de salud previo comprometido. “El frío no provoca directamente neumonía, pero sí puede predisponer a infecciones respiratorias en pacientes con defensas bajas o enfermedades previas”, aclaró.

2. Perros que llegan por primera vez al hogar

Cuando se trata de cachorros, es indispensable realizar una revisión médico-veterinaria inicial. Contar con información básica sobre su alimentación, hábitos de orina y defecación ayuda a establecer su estado general de salud.

También es fundamental revisar su carnet de vacunación y desparasitación para confirmar que el esquema esté completo o, en su caso, programar las aplicaciones pendientes. Otros aspectos clave que deben abordarse en la consulta son la nutrición, la educación, el entorno y la actividad física adecuada para su edad y condición.

“El adulto siempre es el responsable del animal. No es correcto adquirir un perro pensando que servirá para enseñar responsabilidad a los niños; esa responsabilidad debe asumirla quien toma la decisión de integrarlo a la familia”, subrayó el especialista.

En el caso de perros adultos adoptados, se recomienda una evaluación clínica completa, establecer un calendario sanitario y valorar su condición corporal. En algunos casos, el veterinario puede sugerir estudios de laboratorio, los cuales deben realizarse bajo indicación profesional y, de ser necesario, con ayuno previo.

“Un perro puede estar clínicamente asintomático y, aun así, presentar alteraciones que solo se detectan mediante estudios. No se trata de que enferme de repente, sino de que el problema ya estaba presente”, explicó Reyes Delgado.

Si el perro viajó con la familia a zonas cálidas o con presencia de parásitos transmitidos por garrapatas, el veterinario puede recomendar pruebas específicas, como la 4DX, de acuerdo con el riesgo epidemiológico. Lo ideal, añadió, es aplicar la desparasitación interna y externa antes de salir de viaje.

Los gatos

En los gatos también se identifican dos escenarios principales.

1. Gatos que ya viven en el hogar

Se recomienda una revisión veterinaria general para evaluar su estado físico y condición corporal. Después de las fiestas, algunos gatos pueden aumentar de peso debido a una mayor ingesta calórica y menor actividad.

“En gatos de edad avanzada, el sobrepeso puede afectar las articulaciones y favorecer problemas como la osteoartritis, por lo que es importante vigilar su peso y ajustar la dieta”, señaló el especialista.

2. Gatos que llegan por primera vez

Cuando un nuevo gato llega al hogar —ya sea cachorro, adulto, adoptado o rescatado— no debe integrarse de inmediato con otros gatos que ya viven en casa. Es recomendable mantener una cuarentena preventiva y acudir al veterinario para una evaluación clínica y, si es necesario, realizar pruebas que descarten enfermedades infecciosas.

Una vez confirmada su salud, se puede iniciar el proceso de integración. Debido a su carácter territorial, este debe hacerse de forma gradual. “Introducir un cachorro a un gato adulto suele ser más sencillo; cuando ambos son adultos, el proceso requiere más tiempo y cuidado”, explicó Reyes Delgado.

La recomendación es avanzar por etapas: primero permitir que se escuchen y se huelan desde espacios separados; después, que se vean bajo supervisión; y finalmente, permitir el contacto directo cuando exista mayor tolerancia y familiaridad.

Un cuidado integral

El regreso a la rutina después de las vacaciones es una oportunidad para evaluar la salud de los animales de compañía y reforzar hábitos adecuados. La atención veterinaria preventiva, una alimentación equilibrada, actividad física regular y un entorno estable son fundamentales para garantizar su bienestar a largo plazo.

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