Con la llegada de las vacaciones, surge la pregunta inevitable: ¿nos acompaña o se queda? Aunque el deseo de todo tutor es compartir cada momento con su fiel compañero, la decisión correcta requiere una cuota de objetividad y una lectura profunda de la personalidad del animal.
Planificar un viaje suele ser un proceso de gran entusiasmo para los humanos, pero para los animales de compañía, puede significar una ruptura drástica de su zona de confort. “No todas las mascotas son iguales, por eso el tema de vacaciones y mascotas no es menor: mientras que algunos perros disfrutan de la aventura de nuevos paisajes y largos trayectos en auto, otros experimentan una ansiedad paralizante ante el simple hecho de ver una maleta. Aprender a discernir entre lo que nosotros queremos y lo que ellos necesitan es el primer paso para unas vacaciones exitosas para todos”, aclara el médico veterinario Mario Lombino.
La clave: una lectura objetiva

La decisión de llevar a nuestra mascota debe nacer de una observación honesta. ¿Su perro o gato es sociable, se adapta rápido a entornos desconocidos y tolera bien el transporte? Si la respuesta es sí, el viaje puede ser una experiencia enriquecedora. Sin embargo, si el animal sufre mareos, miedos fóbicos a ruidos externos o es un gato (especie que, por naturaleza, es muy territorial y suele estresarse con el cambio de ambiente), forzarlo a viajar puede resultar en un debilitamiento de su sistema inmunológico debido al estrés.
Si deciden viajar: seguridad y confort en ruta
“Si tras el análisis decidimos que el destino es apto y el animal disfrutará, el traslado debe realizarse bajo normas estrictas de seguridad.
- Seguridad Vial: Jamás deben viajar sueltos. Es fundamental el uso de cinturones de seguridad especiales para mascotas, arneses de doble anclaje o transportadoras rígidas y ventiladas que vayan sujetas al asiento. Esto protege al animal y a los pasajeros ante frenadas bruscas.
- Hidratación y Paradas: Durante el viaje, el acceso al agua fresca debe ser constante. Se recomiendan paradas cada dos horas para que el perro pueda caminar, estirar sus extremidades y hacer sus necesidades en un entorno seguro y con correa.
- Ambiente Controlado: Evitar la música a volumen alto y mantener una temperatura fresca dentro del habitáculo. Nunca, bajo ninguna circunstancia, se debe dejar a un animal solo dentro de un vehículo estacionado, ni siquiera por pocos minutos”, detalló Lombino.
El acto de confiar: Guarderías y cuidadores

A veces, dejarlo en casa o en una institución especializada es el mayor acto de amor posible. Si el destino es muy caluroso, el hotel no es realmente amigable con las mascotas o el viaje es demasiado largo, una guardería (previamente visitada y aconsejada por algún veterinario amigo) o idealmente un cuidador (amigo, familiar) son las mejores opciones.
- Cómo elegir una guardería: No basta con una búsqueda en internet. Es vital visitar las instalaciones personalmente, observar la higiene, el espacio de recreación y el trato de los cuidadores. Pedir referencias de otros clientes y verificar que cuenten con asistencia veterinaria de urgencia 24 horas es innegociable.
- El factor humano: Si optamos por un cuidador, debe ser alguien con quien el animal ya se sienta cómodo. Realizar encuentros previos de adaptación es fundamental para que, al momento de nuestra partida, el animal no sienta un abandono, sino una transición natural.

La calma es el mejor destino
Ser dueños responsables implica ser realistas. Si nuestra mascota es senior, tiene alguna patología o simplemente es de temperamento nervioso, su lugar favorito probablemente sea su propia cama, rodeada de sus olores familiares y bajo el cuidado de alguien de confianza.
“Unas vacaciones soñadas son aquellas en las que nosotros descansamos sabiendo que ellos, dondequiera que estén, están tranquilos, seguros y libres de estrés. Al final del día, el reencuentro tras unos días de ausencia será mucho más feliz si ambos hemos respetado nuestras necesidades de bienestar”.






